Es bien sabido que cuando una tiene/hace planes no debe comentarlos con nadie, hasta que se hayan hecho realidad. Lo que no es tan bien sabido [no por mí], es a qué se debe esto. Mis teorías radican en:
1) La suposición de que así, en caso de que el plan falle o no se lleve a cabo por cualquier razón, los otros no nos verán como "perdedores". Es decir, gente que no alcanza sus objetivos por falta de inteligencia, perseverancia, decisión, y un largo etcétera que casi siempre "incrimina" a la persona (es decir, no a sus condiciones y/o oportunidades de vida).
2) La suposición de que la gente en general es envidiosa, y si le cuentas tus planes en lugar de ayudarte hará lo posible por sabotearlos.
Lo otro que es bien sabido, al menos por la gente que me conoce, es que no sé guardarme un plan: en cuanto tengo ganas de hacer algo, una idea, una obra, un viaje, empiezo a comunicárselo a todo el que se deja. Hasta la fecha no he descubierto que contar o dejar de contar, hiciera la diferencia. Algunas ideas se han concretado, otras no.
Así que hoy, decidí ir contando de mis ganas/planes para llegar a Berlín, porque tal vez así me encuentre con otras y otros que ya llegaron, y si no, al menos servirá para quitarme un poco el nervio y la ansiedad.
En Berlín estuvimos el año pasado por 10 días, y lo amamos. Ya lo amábamos en el imaginario desde muchos años antes por su vida artística, cultural, política, pero una vez estando ahí, pensamos: esta ciudad hay que vivirla.
En cuanto volví a México me apunté a las clases de alemán más cercanas a mi casa.
Nunca estudien alemán.
No me malentiendan, yo a todxs les digo que estudiar idiomas es maravilloso y a mí me encanta. No me considero ninguna políglota, pero he picado por aquí y por allá algunos idiomas. Pero el alemán ha sido una de las cosas más difíciles que he estudiado. Cuando crees que ya va a empezar a ponerse fácil, se complica el doble. Así que he pedido ayuda por todos lados: le digo a mis amigxs cuánto me está costando así me echan porras, me burlo de mí misma así no me pongo a llorar, hasta le pido ayuda a la gente que va en el carro conmigo para estudiar vocabulario.
Me faltan solo 3 meses para tener B2 y hay días en los que me siento muy optimista y lograda, y otros en los que estoy completamente derrotada entre las declinaciones y las preposiciones.
No tengo ningún secreto qué compartir, solo puedo decir que yo me sigo levantando todos los días para pasar dos horas (a veces un poco más) estudiando, aunque a veces sienta que no sirve de nada y que no lo voy a lograr.
Comentarios
Publicar un comentario