Hace unos meses me senté en una mesa con algunxs desconocidxs. Había sido invitada por un par de buenas amigas, pero no sabía a qué iba ni qué esperar de ese día.
Fui la primera en llegar, así que tuve tiempo de ver llegar y observar a lxs otrxs. No recuerdo el orden exacto, pero sí recuerdo que primero llegó una ella que podía ser un él. Su nombre no determinaba un género u otro y su apariencia tampoco. Lo primero que noté fue mi necesidad de adjudicarle un género, ahora [tal vez para ser generosa conmigo misma] pienso que venía de la posterior necesidad de saber cómo referirme a ella/él en estas conversaciones que tendríamos. En ese momento solo pensé que era mi cultura heteronormada en donde se es hombre o mujer y nada más. Intenté poner mi pensamiento en lo que estaba sucediendo en ese momento y concluí que esta persona se refería a sí misma como ella, así que mi dilema se resolvió... temporalmente.
En cuestión de minutos, llegó un él que podía ser una ella. Aquí el tema era un poco más claro porque esta persona tenía un nombre y una apariencia que entraban en mis estándares de lo masculino; sin embargo, durante toda la conversación tuve la sensación de que era un "hombre" con una energía totalmente femenina. Estos ella/él - él/ella eran pareja.
Tuvimos un encuentro maravilloso, hablamos de arte, trabajo, deseos, decisiones y proyectos de vida. Yo volví a casa feliz.
Una vez en casa, vía facebook - internet - entrevistas, entendí que el él//ella alguna vez se entendió a sí misma como una mujer, pero después pudo "devenir en un cuerpo no-binario".
Mientras le iba leyendo, podía sentir como dentro de mí se iba resquebrajando la coraza heteronormada que yo creía que no tenía [Porque [hello!)] soy una liberal en pro de los derechos humanos, a favor de las comunidades diversas, tengo montón de amigos gays, primas y primos gays y lesbianas, etc...].
Así, sin otra cosa que su presencia, estas dos personas cuestionaron los prejuicios que yo misma no sabía que tenía sobre el género, la preferencia, la sexualidad; ¡pero también sobre todo lo demás! Porque una cosa va llevando a la otra, y ya que jalas el hilito no hay como pararlo, y de pronto hube de preguntarme cuántas cosas estaba haciendo - diciendo - creyendo porque así es la norma, porque así es "como debe ser" o porque en algún punto de la vida lo decidí de esa manera y no volví a cuestionármelo nunca más. Cuántas de mis relaciones están normadas por reglas y/o leyes en las que no creo, cuántas de mis estructuras están determinadas por un sistema que no me considera ni a mí ni a ninguna minoría para configurarse. Pero no allá, en lo macro, sino aquí, en lo micro, en mi emoción, en mi corazón, en mis afectos [que también son políticos].
Esto era un post de fb y se volvió esto, y no quiero terminarlo sin contar lo infinitamente agradecida que estoy con esta pareja cuir que desestabilizó mis juicios y prejuicios de la manera más grata y amorosa posible, porque me han obsequiado de una preciosa libertad para, de a poco y amorosamente, convertirme y ser lo que se me pegue la rechingada gana de ser.
Les dejo el link a la entrevista, tal vez a alguien también le ayuda a resquebrajar la coraza... nunca se sabe: ¿Lo que el cuerpo nos enseña o lo que le enseñamos al cuerpo?
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