Ir al contenido principal
Más que solo mirarnos:
Entendernos, reconocernos, aplaudirnos. Sumarnos en conocimientos, edades, búsquedas.
Tal vez eran necesarios dos corazones generosos como el de Jaciel Neri y Eleno
Guzmán para detonar esto que nos hacía tanta falta: El espacio para abrazarnos,
para festejar la danza y su diversidad, para reconocernos valiosos, cada uno
desde su trinchera, sus creencias y sus maneras, pero también desde las coincidencias, los puntos que nos
conectan, los que nos hermanan y en los que caminamos paralelamente.
Ver, sonreír, pensar, escuchar,
tocar, fiestear, llorar, escribir, consensuar, colaborar, cuestionar, y, eso
siempre, bailar, bailar, BAILAR.
Bailar con el corazón, con la
piel, con el pensamiento o con la palabra, con la certeza de que el otro es importante, de que yo lo hago importante
y él me hace importante a mí, de que las singularidades existen porque la
otredad existe, y de que tal vez lejos, pero no distantes, construimos juntos
esto que amamos: la danza.
Gracias no es una palabra
suficiente, pero es la que se tiene a mano, y la digo de corazón. Regreso a
casa conmovida, reencontrada, confiada y con el cuerpo abierto y la mente
dispuesta. Segura de haber encontrado aliados en la construcción de los sueños y la utopía, que tal vez, después de todo, no esté tan lejos como pensaba. Gracias a todos, y ¡hasta pronto, camperos!
Comentarios
Publicar un comentario